|
LA DIMENSIÓN CULTURAL DE LA NAVIDAD
POR EFRAÍN VALENZUELA
El Ciclo Festivo de la Navidad está lleno de abundantes fiestas. Se inicia con el Adviento y sus cuatro domingos. El segundo período de esta preparación, en Venezuela, es festivo y se celebran las Misas de Aguinaldo. Característica particular de la Navidad venezolana y tiene licencia papal. Aquí podría afirmase que se encuentran la celebración litúrgica católica y la religiosidad popular. Un maravilloso coloquio cultural, de fe y tradición.
Luego viene la Vigilia con su Misa de Gallo y la Cena Navideña, correspondiente al 24 y el 25 la Natividad. La fiesta de la Sagrada Familia se celebra el domingo siguiente al nacimiento del Niño Dios. Por supuesto que Cristo no nació en esa fecha. Inmediatamente viene la Octava de Navidad, la cual incluye: la fiesta de San Esteban, martirizado a pedradas por seguir a Cristo, la cual se celebra el 26 de diciembre; le sigue San Evangelista, el día 27,el mismo de las epístolas de la vida y la luz, y el 28 celebramos: El Día de los Santos Inocentes. Nosotros en Venezuela exorcizamos con humor el recordatorio de aquella terrible matanza de Herodes. Desde el café con sal hasta las terribles noticias falsas que la prensa se encarga de insertar en sus publicaciones.
Una bella fiesta, poco celebrada popularmente, después de Año Nuevo, celebra la Iglesia Católica, el 1 de Enero. Se trata de La Solemnidad de María, Madre de Dios. Nosotros, en nuestro país, poco celebramos, tanto el 25, Día de la Natividad como la fiesta de1 primero Enero. Los suculentos platos, los tragos y amanecidas de los días anteriores impiden la celebración estrictamente religiosa. Luego viene la Epifanía del Señor. Fiesta heredada de la Iglesia Oriental. Se trata de la Manifestación de Dios hecho Hombre. Los personajes de esta celebración son los Tres Reyes Magos, los cuales no eran tres ni tampoco reyes. En todo caso sabios. El domingo después de esta fiesta celebramos el Bautizo del Niño Dios. Y aquí viene la segunda licencia, que caracteriza a la Navidad de Venezuela. El Ciclo se cierra el 2 de Febrero con la presentación del Niño en el Templo y que coincide con una hermosa celebración, que tiene más de 340 años, el Día de la Candelaria, traída por los canarios. La Virgen Morena, aparecida en Guanches. El Día de las Candelas. “Y al nombre inmaculado de María le nace, de repente, un sobrenombre: Candelaria”.
La Iglesia no celebraba el nacimiento del Ungido. Celebraría la Pascua y concretamente el domingo como Día del Señor. En otras palabras, la Resurrección. La Natividad es una fiesta producto de un sincretismo cultural. La manifestación popular que festejaban los pueblos era la fiesta llamada Natalis Solis Invicti, que no era otra cosa que el nacimiento del Sol Invicto. Es esta una celebración emparentada con el solsticio de invierno. Tal como se estableció un paralelismo entre Chango y Santa Bárbara; de igual manera se establecería una analogía entre el Sol Invicto y el Nacimiento del Niño Dios, un sol también invicto, que vence a la muerte. DE la fiesta del triunfo del sol sobre el invierno a la fiesta del son de justicia Nos dice el Apóstol San Pablo en epístola a los Corintios: El último enemigo aniquilado será la muerte. Este sincretismo no deja de ser maravilloso: el día en que nació el sol, Cristo debía nacer. De la fiesta del triunfo del sol sobre el invierno a la fiesta del sol de justicia. Así la Iglesia Católica evangeliza a una fiesta popular produciéndose, también y de alguna manera, la inculturación del Evangelio. La fiesta popular celebraba el renacer de la naturaleza. La palabra Natividad proviene del latín nativitas, que significa nacimiento. El sol Dios en los días de invierno espiritual nace. Al decir de Casel: el misterio pagano ilumina al misterio cristiano.
El Ciclo Festivo de la Navidad tiene en Venezuela manifestaciones populares que le brindan particular significación Si lo alemanes inician la Navidad el 4 de Diciembre con la celebración de Santa Bárbara; en nuestro país, particularmente los zulianos, comienzan este ciclo el 18 de Noviembre: Día de la Chinita. Se tiene la creencia que la Natividad comienza en Venezuela el 16 de Diciembre, incluso investigadores de la talla de Rafael Salazar han afirmado tal acotación. El asunto parece relacionarse con las Misas de Aguinaldos. Somos el único país del mundo que realiza este tipo de manifestación, tan particular, festiva y de extraordinaria belleza. Pero en estricto sentido de la liturgia, el ciclo se inicia con el Adviento, que significa espera, preparación y, según teólogos contemporáneos, expectación, con las Primeras Vísperas del último domingo de Noviembre o el primero de Domingo de Diciembre hasta el 24, día en que se celebra la maravillosa Misa de Gallo. En otras palabras, la celebración de la Vigilia y la tradicional Cena Navideña. En consecuencia, el Adviento tiene dos períodos: uno de ayuno, abstinencia y oración y otro festivo, de oración cantada a través de esa herencia musical llamados los Villancicos, que interpretaban los sectores más humildes de la ciudad, los llamados Villanos, y que en nuestro país, esos cantos religiosos, son llamados Aguinaldos.
La Navidad popular venezolana “ha creado y conserva matices que son una auténtica lección de historia y de teología creativa para el resto de la cristiandad. La simple enumeración de nuestras prácticas navideñas es altamente significativa” (García, 1997:). Desde las Paraduras del Niño andinas hasta las Parrandas de los Barrios, casa por casa cantándole al Pesebre; desde los tradiciones Pesebres hasta los venezolanizados Arbolitos; desde nuestros dulces como El Cabello de Ángel hasta las multisápidas Hallacas; desde las Misas de Aguinaldos hasta las Cenas Navideñas; desde los estrenos hasta los regalos del Niño Jesús; desde los potentes abrazos de Feliz Años hasta las Tarjetas de Navidad; desde la Jornadas trujillanas hasta los pasteles orientales; desde el villancico a la gaita; desde la Novena a la Cruz Iluminada del Ávila; desde el Pacheco caraqueño reciente Pregón caraqueño; desde el saltaperico al tumba rancho. Desde el pan de jamón y el jamón planchado al panetone, la leche de burra y la torta negra; desde las Zaragosas a la Quema del Año Viejo; desde los Pastores a los Vasallos de la Candelaria ; desde Las Pozadas a los conciertos corales, desde la compras compulsivas propias del consumismo hasta el San Nicolás de los centros comerciales. Nuestra Navidad es popularmente singular. He aquí la dimensión cultural del Ciclo Festivo de la Natividad.
|